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martes, 1 de noviembre de 2022

Movimientos

 Una nueva etapa. Hay cosas que empiezan un día pero en realidad es que ya estaban ahí desde hace mucho y en un momento encuentran una forma más acertada de hacerse lugar. Ese día entonces es un punto de partida pero también de llegada.



viernes, 17 de septiembre de 2021

Charly, nuestro héroe

 Ahora puedo contar qué me tuvo tan ocupada en las últimas semanas y es que estuve dibujando este mapa para Gourmet Musical, el mapa de las batallas, dominios y conquistas de su Majestad Charly I, ilustre emperador de Buenos Ayres y la América.

Si gustan, pueden conseguir una copia a partir de la semana próxima con la compra del nuevo tomo de Esta noche toca Charly. Tienen que reservarlo en su librería amiga para que lo pida al distribuidor (hasta agotar stock, del mapa, no del libro que se reimprimirá llegado el caso).

Y yo puedo decir, con alivio porque ya está en imprenta, que dibujar mapas y charlys es una locura hermosa y que gracias a Gourmet Musical por estas ideas.


Los mapas llegaron de imprenta. A la noche, dejamos una pila arriba de la mesa y los duendes que gustan de numerar y enrollar mapas y hacer cartelitos y poner etiquetas, hicieron el resto.


Y sí, hice todos esos dibujos yo: desde el fondo hasta los carteles, pasando por los charlys y el caballo de Charly I. Lo repito porque -mejor o peor- lo hice y me asombra haber podido hacerlo.
Bueno, y hasta lo firmé, en mi versión pulpa.



martes, 14 de septiembre de 2021

Una nota personal sobre el nuevo curso


Por motivos que no vienen al caso, durante mucho mucho tiempo dije que no era creativa. Lo sostenía frente a la mirada incrédula de muchas personas que me veían hacer cosas creativas sin parar. Como esa que podés estar haciendo al leer esto. Lo que pasa es que esas cosas que me salían sin pensarlo demasiado, para mí no tenían valor. 

Me llevó mucho tiempo y aprendizaje darme cuenta de que eso que me salía fácil era el resultado de algunos mecanismos que yo tenía incorporados y por eso no los registraba. Entonces, empecé a pensar en esos mecanismos y en cómo podía compartirlos. 

Me di cuenta de que además de ser una persona creativa, disfruto mucho de despertar esa creatividad en las demás personas, esa creatividad que estoy segura que todos tenemos y no siempre sabemos que está. Dar clases de escritura me gusta especialmente no tanto por pensar en estructuras narrativas y la presentación del personaje y todas esas cosas más bien técnicas (que me encantan), sino por despertar la confianza en las ideas, en la práctica constante, en el juego con las palabras, en sorprenderse con una misma durante ese juego. Sea principiante, avanzado, académica o una tía con ganas de probar algo para entretener a sus sobrinos cada tanto, cada quien desde el momento en que está puede encontrar algo interesante en sus propias palabras, puede jugar con sus ideas y armar mundos nuevos. Así, de la nada, solo por juntar palabritas. Y eso, digan lo que digan, sigue siendo magia.

De un tiempo a esta parte, también, me dediqué especialmente a trabajar (¿cultivar? ¿amasar?) mi propia creatividad y no dejo de comprobar todo esto que vi primero como docente, y que después noté que tenía puesto y que no me lo tomaba en serio. Así, como quien no quiere la cosa, el año pasado hice un proyecto de historietas con fotos de unos personajes de plastilina que inventé en mi escritorio, escribí una novela, empecé a armar un proyecto de poesía visual, hice fanzines, y muchas cosas más. Sin parar. 

Y también hicimos, junto con el amoroso y trabajador equipo de Doméstika, este curso nuevo que reúne todas estas ideas y algunas más. Llevó meses de revisiones, idas y vueltas, ideas descartadas, ideas posibles, y todo lo que lleva un trabajo creativo en equipo. (Gracias, Abril, Emi, Maddie, Carlos, Alejandro, José, Jazmín, Valentina y tanta gente detrás de escena). Y por fin, acá está el resultado: un curso para explorar esa práctica lúdica de la escritura, para pensar en estar en movimiento más que en resultados, un gimnasio de ideas, para quien tenga ganas de inventar cosas con las palabras, de jugar, de crear munditos para refugiarse y/o para compartir. 

Ojalá les guste y les sirva el curso, como me sirvió a mí darme cuenta de que la creatividad está ahí para cualquiera, para que la usemos y para que nos conectemos de cabeza a cabeza, para animarnos a hacer y a probar y a practicar. Porque las ideas siempre vienen de otras ideas, así que hay que mantener la corriente andando. 

Con mucha alegría, por fin está disponible. El curso lo encuentran por este link y si quieren saber un poco más, acá va el video presentación.




martes, 31 de agosto de 2021

Lo que queda

Uno lo ilustré y escribí (con letra de mi mamá, que tomaba nota) en el ¿79? ¿80? y lo reencontré ahora. El otro lo escribí yo y lo ilustró Fernando Calvi en 2017. Se podría decir que cuando me meto con un tema le doy su tiempo y lo exploro a fondo, ¿no?


Y quiero aclarar que ni mi padre ni mi madre son editores, pero jugábamos a hacer libritos. Mirá las cosas que te quedan de la infancia. En el juego de la vida nunca terminaba millonaria, está claro.


miércoles, 30 de junio de 2021

Muñecas

Hasta ayer, yo no sabía de la existencia de las muñecas kachina de la cultura hopi. Por qué tenía que haber sabido, no sé. Pero me alegra mucho mucho saberlo ahora.



miércoles, 9 de junio de 2021

jueves, 27 de mayo de 2021

Abre tu mente

Le mandé a un amigo una foto de media página de mi cuaderno de pensar y siento que es mucho más personal que mandar una nude. 😏🌟

viernes, 23 de abril de 2021

El día del libro

Estudié Letras para poder dedicarme a leer todo el tiempo. 

Y me apasiona seguir estudiando sobre libros. 


(Algunas de mis últimas lecturas).


Trabajo de hacer libros y de dar clases sobre libros. 


(Las recientes novedades de Edelvives Argentina).


Escribí algunos libros y hago ediciones artesanales, fanzines y libros de artista. 




Compro mucho muchos muchos (nunca es demasiado) libros. Y variados.


(Este es un estante que tengo ahora en la cocina en donde estoy trabajando estos días).


Los libros y la lectura suelen ser un tema en mis cositas (¿se dice "mi obra"? no me acostumbro).













Así que para mí es difícil distinguir el "Día del Libro" de cualquier otro día, salvo que hoy se pueda suspender todo y tirarnos a leer en el sillón, que siempre es un planazo. 

domingo, 2 de agosto de 2020

Genealogía



Vengo pensando mucho en esto últimamente (y un episodio de Creative Peptalk de Andy J. Pizza me hizo reencaminar algunas ideas), pero todavía no logro ponerlo bien en palabras, así que va esta foto y esta reflexión como un pensamiento en proceso. 
Estas figuritas de cerámica las hice yo, en esas fechas que agregué en la imagen. Ya conté en otra entrada que voy a cerámica desde muy chica, siempre a talleres (solo dejé un par de años cuando mi profe de casi toda la vida decidió jubilarse y cerrar su taller, hasta que encontré otro). Y entre las pocas piezas que quedaron del primer primer taller (uno al que fui solo un año o algo así), conservo ese personajito que estuvo por años arrumbado en algún cajón, pero que desde hace un tiempo rescaté y junté con estos otros y más, más cercanos en el tiempo pero todos parientes, sin duda alguna. 
Me gusta encontrar, explorar esa genealogía. Andy Pizza apuntaba en ese episodio a cómo encontrar tu voz artística o cómo identificar qué tendrías que estar haciendo y que la respuesta muchas veces estaba en algo que ya habías hecho. Resuena también con Anne Lamott en Pájaro a pájaro cuando propone empezar a escribir por los recuerdos de infancia y desde ahí construir, recorrer la memoria, encontrar un relato que no necesariamente va a ser sobre la infancia. Creo que esas ideas se tocan en un punto con esto que vengo pensando: cuál es el hilo conductor del tiempo, una genealogía de los intereses, del hacer que se despliega hacia atrás. Y cómo eso señala hacia adelante. 
Sabemos que hay muchas formas de contar una historia, de escribir nuestra propia historia. Pero no es solo eso. Es más bien una excavación arqueológica. Piezas semienterradas, tal vez incluso olvidadas, que de pronto pertenecen todas al mismo museo. Tal vez sea una forma de buscar respaldo en el pasado. De armar el museo de una misma (y esto es tema de otra entrada que llegará en algún momento, y también el título de un libro hermoso).
Y no en el sentido de ay, juega con legos, va a ser arquitecto. Que me parece un poco determinista y acotado. Pienso al revés, en ideas que se reflejan, manos vistas por un periscopio que ya no se sabe bien adónde se ubican. Escuché a muchos artistas, en especial ilustradores, que dicen que la diferencia entre ellos o ellas y otros es que nunca dejaron de dibujar. Que no se desviaron de ese hacer que empezaron de chiquitos. 
Hay algo envidiable y encantador en esa idea, pero también algo tajante, un no lugar a cambiar de plan, a empezar tarde, a retomar, a reencontrarse. Y por supuesto que estoy a favor de todo esto: de los desvíos, de las genealogías que se van cruzando, de las capas que se superponen y terminan en otra cosa nueva. Y bien, claro, para quienes siguieron un camino inequívoco. Pero bien también para la exploración de rutas alternativas. Andá a saber por qué tomamos el camino más largo, qué souvenir traemos desde ese otro lugar que por momentos parece demasiado alejado. Hay otro título hermoso de otro libro hermoso, en este caso uno de Adela Basch y María Delia Lozupone, que resume este paseo inevitable: Crecí hasta volver a ser pequeña. 
Me gusta, decía, encontrar esta genealogía y mirarla de cerca. Y estar atenta para ver por dónde siguen creciendo esas ramas. 


miércoles, 1 de enero de 2020

La salida es colectiva

Acá, más que de salida, se trata de poner a andar y que otro tome la posta.
Empecé Una palabra por día en 2010 como un proyecto creativo (en esa época no lo hubiera reconocido como tal, claro) anual. Una manera de comprometerme sostenidamente en el tiempo. Algo que mucho más acá entendí: eso de enfocarse en una forma y explorarla y repetirla y mantener esa sintonía.
Cuando terminó, lo pasé para que lo siguiera otra persona. Descansé un par de años y volví a la carga en 2013 con uno un poco más exigente, pero no tanto: El día de. También pude sostenerlo y también, una vez que cumplí la fecha, lo pasé.
Ahora acaban de irse con sus inquilinos por 2020.
A lo largo de todo este tiempo, los blogs pasaron por un montón de manos, de estilos, de ideas (siempre manteniendo el planteo original). Las personas a cargo fueron amigas, conocidas o contactos "desconocidos" que se interesaron a la propuesta por verla en las redes, y nunca nos vimos las caras. Algunos años se colgaron y no se completaron, no importa. Otros fueron más ambiciosos e hicieron del blog su espacio para experimentar y jugar con las palabras y las imágenes. Ojalá que no se acabe nunca y que batamos alguna especie de récord.
Que no se corte.

lunes, 18 de noviembre de 2019

ante la duda

hay que leer a Ema Wolf.

Ema Wolf es, para mí, una de las mejores escritoras. Lejos. Como se mueve en el ambiente de los libros para chicos no siempre es conocida o reconocida fuera de este mundo, pero supongo que da igual, en un punto, porque sabemos que no le encanta dar charlas ni clases ni nada.
Me alcanza con tener a mano siempre sus libros para leer. Su forma de escribir es como un humor de relojería: todo en su lugar y como quien ejecuta una tarea de lo más seria y meticulosa, junta palabras como nunca antes se habían juntado y te arma unas escenas, unas situaciones, en las que el absurdo se vuelve el orden absoluto y no te queda otra que creer. Porque, claro, después de todo, es cierto.

Me tocó trabajar con ella, participar en la edición de dos de sus libros, cuando yo era principiante, y aprendí muchísimo con los pocos intercambios de correo para la ocasión. Así de certera es su palabra y su actitud. Y su paciencia. (Y mis vergonzantes intervenciones, que no pienso comentar).
La leí por primera vez a los diez u once años. Tengo mi ejemplar de Maruja gastado porque de inmediato se volvió de mis libros favoritos. Eso que ella dice en las charlas: más libros que abran mundos a la imaginación de los chicos, que no importa las palabras que no entiendan y así. Ese libro, que no sé muy bien cómo llegó a mis manos, me dio un permiso cuando tenía diez. Ya había leído bastante María Elena Walsh y la disfrutaba, sí. Y también me había copado con Elsa Bornemann y sus novelas y cuentos de amor. En Maruja había otra cosa: era otro humor, otro tipo de historia, un uso del lenguaje, del mecanismo de la lengua, que no había visto antes. Más vale que en ese momento no podía decir esto, pero ahora me doy cuenta. Se relaciona también con algo del humor que, como dice Luis Pescetti, tiene que ver con el reconocimiento de inteligencias, el valorarse como iguales. Hay algo de un profundo respeto por el lector, por el humor y por el absurdo que, retrospectivamente, claro, veo que me dio permiso para entrar en el mundo de los libros y de las historias, y quedarme ahí.

(Es raro, seguro, después de tantos años seguir leyendo a la misma autora, los mismos libros y voces de la infancia presentes. Creo que es una suerte. Tengo el privilegio de haberme cruzado de alguna forma con ese libro y no haber perdido el hilo -casi- desde entonces a hoy. Ya sé que esto tiene que ver más con la búsqueda que hago ahora sobre mí que sobre su obra. Por eso lo dejo asentado en este paréntesis personal. Entiendo que este blog está mutando lentamente a un diario de búsqueda y reconstrucción propia, y la obra de Ema Wolf es parte de ese camino, así que conste en actas: no creo haber podido llegar hasta acá, así, ahora, sin muchos libros que me crucé en la vida, varios de ellos los escribió Ema).

Todo esto es, además, para decir que el viernes a la tarde, una tarde calurosa, en la hermosa biblioteca del Parque de la Estación, en el marco de las charlas para adultos del Filbita, Mario Méndez le hizo una entrevista a Ema Wolf y ahí estuvimos, como hace cuatro años que Mario también la entrevistó en La Nube. Siempre es un gusto escucharla porque sus pensamientos son jugosos. Acá hay una entrevista que le hizo Valeria Tentoni para adelantar esta presencial y que sirve para guardarnos un recuerdo de la tarde.

De yapa, una entrevista de Natalia Blanc de hace un par de años.
Y una ponencia de Ema Wolf en unas jornadas de capacitación docente, que no tiene desperdicio, por supuesto.
Así, siempre, ante la duda, leer a Ema Wolf.




lunes, 14 de septiembre de 2015

domingo, 30 de agosto de 2015

Anxiety Group

Muy fan de Catalina Ferro. Hermoso poema este.

Y acá una muy muy chapucera traducción, con perdón de los traductores profesionales:
[Hay un satélite alemán cayendo hacia la tierra. ¿Y si me cae encima?
Bienvenidos al Grupo de la Ansiedad. El reinado de las palmas sudadas y de la pierna que temblequea, donde las mujeres se cubren y los hombres se comen las uñas hasta hacerse sangrar. Somos los que hacemos una montaña de un grano de arena. Somos las princesas del pánico, los embajadores de la angustia. No existe el orgullo aquí.
No tenemos la disciplina del Grupo de los desórdenes alimenticios, carecemos del moralismo del Grupo de duelo, y no somos tan divertidos como Procrastinadores anónimos.
Nadie quiere estar aquí.
¿Yo? No duermo. No puedo dormir. Hago del insomnio una profesión. Hago que tus vueltas para dormir parezcan una pausa de mediodía. Llegué a durar nueve días, y es una locura. La privación del sueño es una forma de tortura, ¿sabían? y yo me hago eso a mí misma.
La melatonina me pone triste, el benadryl es para amateurs, la hipnosis apaga todo demasiado, y el faso me vuelve loca. Diazepam, Lorazepam, Bromazepam, Alprazolam. Klonopin es lo único que me funciona y me lo están sacando, así que como un bebé al que le sacan la teta y lo pasan a mamadera, me mandaron al Grupo de la Ansiedad.
Y, aparentemente, todos vamos a morir. Porque mientras la chica de la izquierda se preocupa por el satélite que va a caer sobre ella, la chica de la derecha se preocupa de que caiga en una planta nuclear y estamos todos en el horno. Mi padre dice: “solo los ricos van a terapia, los pobres tienen cosas que hacer”, y sin embargo, acá estoy, en este bote salvavidas, rodeado por las ocho de las más hermosas y locas personas del mundo.
¿Qué si no es un lunar y es un virus que come carne? ¿Y si fallo en esta vida? ¿Qué si esta vez está pasando en serio? ¿Qué si vuelve a salirnos mal? ¿Qué si una mañana nos levantamos y el cielo está cubierto de aviones otra vez? ¿Y si soy yo esta vez? y yo pienso, guau, debe ser agotador querer tanto vivir.
A la mierda los depresivos. A la mierda el Grupo de reflexión sobre la imagen corporal. A la mierda los Adictos anónimos al sexo. Dame a los cansados, pobres, ansiosos, apretujados en masa, desesperados por respirar hondo y contar hasta diez.
Dame esta colección de abruptas confesiones de psicosomáticas picazones, tics, tartamudeos y transpiraciones. Dame todos los días estos a los que se les aflojan las rodillas, saltan por cualquier cosa, se les reseca la boca, les da ataque de urticaria, se les revuelve el estómago, se les cae el pelo, se muerden el labio, no dejan quieta la pierna, se les desboca el corazón.
Esta gente que enfrenta cada día como un gladiador que pelea con demonios peor que vos, y me imagino que es solo porque quieren desesperadamente vivir. Sostenerse. Amar. Porque no podés estar tan temeroso de perder todo si no amás todo antes, porque tenés que tener una poderosa esperanza de que las cosas van a ser mejores si es que tenés tanto miedo de perdértelas.]

viernes, 6 de septiembre de 2013

así suena

Para escuchar cómo sueña wikipedia.

(lo de "sueña" wikipedia fue un ¿fallido poético? que solo recién, un par de semanas más tarde, acabo de notar)

viernes, 28 de diciembre de 2012

Tiempos


(Tuve esta historieta pegada en la pared del cuarto hace mucho mucho. La había fotocopiado de alguna revista de historietas que leía por esas épocas, algún saldo de zona84 o algo así. Con el tiempo la perdí, pero nunca la olvidé. Cada tanto, me venía a la cabeza, de memoria: "más dientes de león", como un deseo de que los deseos se cumplan. Hace poco, gracias a un dato en una charla con un amigo, como por arte de magia, ubiqué a su autor, y de ahí a encontrar este jpg en internet, un paso. Se ve que tiende a algo volátil, porque ahora tampoco logro encontrar el sitio de dónde saqué el jpg, pero lo agradezco infinitamente. En cuanto recupere el link, va por acá, porque había mucho más de Jones para ver ahí, y es un artista increíble. Sus libros no se consiguen casi, lamentablemente. Y falleció hace poco, además. Nada que yo supiera todos estos años. Y sin embargo, hasta el detalle, la imagen esta -su I'm age- me acompañó todo este tiempo grabada en mi retina. Algo de info sobre J. Jones (Jeffrey Catherine Jones) en Wiki y acá.)
Y que haya deseos y búsquedas y encuentros.