miércoles, 3 de octubre de 2012

La distancia

¿Cómo es que algunas cosas pueden estar tan lejos y tan cerca a la vez?

Oscilo. 

En un momento, me río con una chica rusa, por una tontería, por algo que dijimos en inglés, claro. 
En un momento, me doy cuenta que no recuerdo algunas voces que me eran familiares unos días atrás, en casa. Y no me preocupo mucho. 
En un momento, tengo la sensación de haber perdido el paso, de estar quedándome atrás, de estar confundida, lejos, perdida. 
En un momento, creo que se puede hacer todo, que todo está al alcance de la mano, que todo se resuelve, se ordena. 
En un momento, todo funciona perfecto, la gente es amable, el té está en la temperatura justa y como la galletita más rica del mundo. 
En un momento, alguna noticia llega, la inestabilidad de las cosas, la rueda de la fortuna funcionando, la cosas que no, que no, que no. 
En un momento, me pierdo al intentar dar una vuelta manzana (tarea imposible creo en cualquier ciudad de Europa, es un concepto que no existe la vuelta manzana).
En un momento, la luna llena que vemos todos en todas partes.
En un momento, la distancia es tal y tan grande, que atraviesa todo, que duele.
En un momento, como si nada, todo es familiar, todo es cercano.


Creo que ya lo dije por acá alguna vez: la distancia es un animalito extraño, que no se deja domesticar. 

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